La sobreexplotación y la contaminación hacen peligrar el Acuífero
Guaraní, una de las reservas de agua dulce más importantes
del mundo y abarca vastas zonas de Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay.
Especialistas argentinos advirtieron sobre el riesgo de que aumente la salinidad
del agua, que se degrade su composición hasta dejar de ser potable y
que pierda la presión natural que la hace surgir del subsuelo. Se trata
de una cuenca subterránea que cubre casi 1,2 millones de kilómetros
cuadrados y, con sus cerca de 50.000 kilómetros cúbicos
de agua, es capaz de abastecer a la actual población mundial,
de unos 6.000 millones de personas, durante dos siglos.
En Argentina la cuenca corre debajo de seis provincias pero
su explotación en este país se limita a diez pozos termales en
el distrito de Entre Ríos, mientras que en Brasil
abastece a unas 300 ciudades. La provincia de Buenos
Aires suspendió por un año los permisos de perforación
de aguas termales y además Argentina participa junto
a Brasil, Paraguay y Uruguay
del proyecto Guaraní. El objetivo de la iniciativa es
lograr antes de 2007 el desarrollo sostenible del acuífero.