Juan Pablo II vuelve a viajar. Pese a que hace nueve meses,
en septiembre último, tras su paso por Eslovaquia, marcado
por su fragilidad física, todo el mundo pensó que ése había
sido su último viaje, el Papa volverá a subirse a un avión
el 5 y el 6 de junio. El destino será Berna, Suiza,
para participar del encuentro nacional de jóvenes católicos de
ese país.
Aunque será un viaje corto, para una estadía de 36 horas, con
una agenda "suave", esta nueva misión internacional del Papa
viajero, la número 103 desde el comienzo de su pontificado, es un fiel
reflejo de una notable mejoría de su estado de salud.
El Papa está invitado a Guadalajara, México,
para el Congreso Internacional Eucarístico, en octubre,
un viaje intercontinental que dependerá de cómo siga su salud.
Al Papa nunca le gustó quedarse encerrado en el Vaticano,
sino que siempre ha disfrutado de sus viajes al exterior. No sorprende entonces
que de sus 25 años como Papa, un año entero, según los
cálculos, lo haya pasado fuera del Vaticano.