Las autoridades españolas descubrieron dos formas de fraude en internet
por medio del uso de dialers.
Uno de ellos se produce cuando el usuario se conecta y navega en distintos
web relacionados con el tarot y líneas eróticas, y aparecen
automáticamente
propaganda o enlaces a otras páginas y se activan sin su consentimiento.
Cuando el usuario cierra estos enlaces dejan un programa 'residuo' en su equipo
que luego se activa de manera incontrolada y enlaza a otras líneas telefónicas
de acceso a empresas de contenidos específicos. Esta conexión,
distinta a la que el usuario contrató, fue realizada a través
de una línea 906, con el consiguiente aumento del costo
de la llamada, llegando a superar los 19.000 euros. Se han
detectado 33 estafas telefónicas en operadores de voz y 31 por conexiones
fraudulentas de Internet.
El segundo fraude consiste en la realización de una llamada a la víctima,
en la que se le prometía algún tipo de premio si éste llamaba
a un número de teléfono que le facilitaban. Una vez que el usuario
llamaba al teléfono de referencia, el operador alargaba la comunicación
mediante preguntas intrascendentes, sin interés y repetitivas, hasta
consumir el máximo de tiempo posible (30 minutos), sin que en ningún
momento consiguiera el premio que le habían prometido. Estos premios
iban desde un viaje, hasta un jamón.