Según el modelo poblacional de la América temprana que sostiene el investigador argentino Rolando González, los primeros pobladores del continente americano y los primeros australianos tenían un ancestro común, que habitaba en el sureste asiático.
El equipo con el que trabaja González defiende un modelo de poblamiento más complejo que sostiene el doble origen, ya que, una parte de los primeros Homo sapiens americanos se correspondería con una población que ocupó el sureste asiático a finales del Pleistoceno (hace entre 15.000 y 20.000 años).
Esa población ancestral de América, que habría dado lugar también a los primeros australianos, es uno de los stocks poblacionales de la América temprana, mientras que la otra se completaría con los amerindios que llegaron desde del noreste asiático.
Ambos grupos, se encontraron dentro del continente americano, habiendo diferencias sobre el predominio de cada población en función de las zonas. El acceso al continente se produjo, por el estrecho de Bering y pudo darse siguiendo la ruta típicamente terrestre, ya que hace 12.000 años, en la transición pleistoceno-holoceno, el nivel del mar era en torno a los 150 metros inferior al actual, y permitía el acceso de Asia a América mediante un puente terrestre.
No hay evidencias que apunten a otros puntos de entrada, aunque lo que sí podría haber sucedido es que entrasen por la misma región de Bering, pero siguiendo una ruta costera.
Este complejo modelo poblacional que propone el investigador está planteado a partir de diversos estudios de restos humanos y se apoya en las evidencias de la dinámica de los glaciares. Además, los estudios de ADN en poblaciones modernas se muestran a favor de este modelo más complejo al igual que los restos arqueológicos.