Un plan mundial para luchar contra el calentamiento global, el Protocolo
de Kioto, entró en efecto, imponiendo límites a la emisión
de los gases que provocan el efecto invernadero.
141 países son signatarios del documento. Australia
y Estados Unidos se han negado a firmarlo. Las autoridades
estadounidenses dicen que es demasiado costoso y no restringe adecuadamente
las emisiones de las economías en desarrollo, como India
y China.
El acuerdo establece que las naciones industrializadas tienen siete años
para reducir sus emisiones a un cinco por ciento por debajo de lo que eran en
1990. Canadá será la sede de la próxima
ronda de conversaciones, en diciembre.