El volcán Etna, ubicado en la italiana isla de Sicilia
y considerado el más alto de Europa, continúa emitiendo
cenizas y lava visibles a través de una gran columna de humo, de un kilómetro
de altura.
El volcán mantiene una actividad sísmica de bajísima intensidad
y con movimientos magmáticos internos estables. Torrentes
de lava descienden por las laderas de la montaña, sin afectar aún
las zonas habitadas, distantes varios kilómetros.
El volcán Etna, cuya cima se encuentra a más
de tres mil metros de altitud, ha erupcionado por cientos de miles de años,
por lo que es catalogado como uno de los más activos del planeta. De
todas las erupciones que ha tenido el Etna, las más
violentas fueron las que se registraron en los años 1699 y 1928.