Cuando una serie de acciones de censura exigidas por los sectores de ultraderecha
católicos desató una fuerte polémica en Buenos Aires,
otra muestra de intolerancia ocurre en Córdoba, donde
el intendente Luis Juez decidió suspender la instalación
de la muestra Navidad, diez artistas diez miradas, ante imposiciones
de la Iglesia local.
No sólo fue la acción preventiva del intendente, sino que rodaron
las cabezas de dos funcionarios de cultura de esa municipalidad, después
de que el arzobispo de Córdoba, Carlos Núñez,
dijo que se sentía agraviado porque el gobierno municipal no había
impedido que se hieran los sentimientos más caros de los cristianos.
Antes un grupo de choque ultracatólico se presentó amenazante
en las puertas del cabildo de esa antigua ciudad para impedir la apertura de
la muestra, como lo había hecho en otras ocasiones, imposibilitando ver
alguna película que consideraban sacrílega, o como sucedió
en Buenos Aires con la muestra del escultor León
Ferrari, donde incluso se produjo un ataque y la destrucción
de algunas obras expuestas.
En estos días hubo muchas muestras de rechazo a la intolerancia y la
violencia con que están actuando los nuevos cruzados en Argentina,
donde también han agredido a personas que asistían a una charla
a favor de legalizar el aborto, o impedido que se vote una ley para educación
sexual en las escuelas, entre otras acciones.
La decisión de la juez Elena Liberatori de disponer
la suspensión de la muestra de Ferrari, que fue apelada
por el gobierno de Buenos Aires, no sorprendió al artista,
que en 1976, cuando se impuso la dictadura militar, debió asilarse en
Brasil, regresando en 1991.
Ya había demostrado la enorme fuerza de su obra en la exposición
Infierno e idolatrías, realizada en esta capital en 2001, contra toda
forma de tortura.
También sorprendió que la titular de la Defensoría
del Pueblo de la ciudad, Alicia Pierini (ex funcionaria
menemista), recomendara a las autoridades del Centro Cultural Recoleta
desagraviar públicamente a la comunidad cristiana, ofendida por el ultraje
a sus símbolos sagrados.
Pero también esto ha dividido a la comunidad judía aquí,
ya que la Delegación de Asociaciones Israelitas en Argentina
se unió a las criticas de la Iglesia católica, lo cual fue rechazado
por varios sectores de esa colectividad y también por muchos artistas
que criticaban esta actitud. Cartas y mensajes de diversas instituciones muestran
la inquietud provocada por la belicosidad de los grupos ultracatólicos,
recordando además que son los sectores que colaboraron y apoyaron a las
dictaduras militares, especialmente a la última, que dejó unos
30 mil desaparecidos.
El martes en una sala vacía del Centro Cultural Recoleta,
junto a la Cronopios, donde permanece la muestra de Ferrari,
en espera de una nueva decisión judicial para que se levante la censura,
más de 50 artistas se colocaron sobre las paredes blancas como siluetas,
durante una asamblea que decidió realizar una manifestación el
próximo 28 de diciembre contra la censura.
Entre los presentes, Marcelo Bordsky propuso llevar fuera
del centro cultural la obra de Ferrari, reproduciendo el famoso
avión de guerra que lleva un Cristo crucificado sobre las alas y las
bombas con el nombre Civilización occidental y cristiana.
Esta es sólo una de las acciones, como el abrazo solidario al Centro
Recoleta y de protección a la muestra realizado por miles de
personas encabezados, entre otros, por Madres y Abuelas de Plaza de
Mayo, en apoyo Ferrari, y más de 30 mil personas
han visitado la muestra mientras estaba abierta, en repudio a la censura.
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Opinión de Mateo Piggiani(*).
Es sumamente triste y alarmente ver como en pleno siglo XXI aún en Argentina
existen grupos con ideas medievales. Son estos los mismo grupos que apoyan las
dictaduras y la destrucción de la cultura popular, con una falsa definición
de la argentinidad, pretendiendo que TODOS los argentinos son europeos y católicos.
Esta idea es demasiado alejada de la realidad, cuando si bien este país
se construyó fundamentalmente sobre la inmigración europea, pero
ya pasaron muchas generaciones desde la llegada de estos inmigrantes. Además
se debe entender a Argentina como una sociedad pluricultural, no como esa falsedad
de una sociedad con una sola cultura, religión e ideología.
Qué vendrá después? Estos grupos ultraconservadores volverán
a apoyar a potenciales dictadores? No les queden duda que si, a todos los que
amamos la democracia y la libertad les digo que debemos mantenernos alertas.
(*) Mateo Piggiani es uno de los editores de Boonic, sin embargo
su opinión es personal y no representa necesariamente la opinión
de Boonic.com y su red de webs.