Según la NASA el deshielo en la Antártida
por causa del calentamiento global elevaría el nivel del mar y alteraría
el clima mundial, lo que provocaría efectos negativos para muchas regiones
del planeta.
Desde que en el año 2002 se fracturó la plataforma
de hielo Larsen B, en la Península Antártica,
se ha registrado un aumento en el flujo de los témpanos de hielo hacia
el mar de Wedell, provocando una disminución en la altura
de los glaciares de hasta 38 metros en un periodo de seis meses. Los estudios
realizados sugieren una relación entre el cambio climático, la
fractura de las plataformas de hielo y el aumento del flujo de hielo hacia los
océanos, lo que provoca un aumento en el nivel del mar. Este hecho provocaría
además fenómenos meteorológicos adversos, como el aumento
de las corrientes de aire, sequías e inundaciones, incremento de la intensidad
de El Niño en las costas del Pacífico.